julio 21, 2009

Varias notas para una nota

Aunque no lo crean quienes en su fanatismo vieron segundas intenciones en una nota que publiqué recientemente en Perfil.com, en la que sólo cumplí con mi obligación profesional y moral de ubicar dentro de un contexto histórico a un reclamo que violenta la ley representada en el fútbol por el Reglamento de la AFA -que prohíbe expresamente la presentación de protestas por fallos arbitrales-, en el número de junio de Caras y Caretas (revista prestigiosa si las hay en la Argentina) publiqué la siguiente nota sobre la faceta que considero más destacable de Angel Cappa y el equipo que de su mano jugó un fútbol tan vistoso en el último Clausura:


Espero que después de leer esto algunos entiendan que no soy yo quien lesiona ni busca lesionar el prestigio de un club que tanto significa en la historia del fútbol argentino como Huracán, ni mucho menos justificar el pésimo arbitraje de Gabriel Brazenas en el partido decisivo del campeonato. Pero no por haber disfrutado con el fútbol del Globo como lo hice voy a callarme ahora que su dirigencia intenta violar las reglamentaciones o acomodarlas a sus intereses basándose en argumentos que no demuestran realmente la existencia de irregularidades que alegan, léase un soborno a Brazenas -que por otra parte debieran denunciar directamente si consideran que lo hubo- o una mala inclusión de Fabián Cubero por el artículo 225.

Es esa presentación que la dirigencia de Huracán hace luego de admitir que ya no había vuelta atrás posible lo que realmente daña la imagen del club, estigmatizándolo como mal perdedor e irrespetuoso de las leyes y haciéndolo perder nuevamente en la comparación con el modo de manejarse de clubes como Lanús y Vélez. Y es eso también lo que da el pie para recordar como lo hice en Perfil.com aquella definición del descenso del campeonato de 1949 que, por otra parte, me pareció bueno rescatar de un modo en que pocas veces fue contada por un periodismo demasiado cómodo o soberbio por lo general para ir en busca de las verdaderas fuentes, como lo hice consultando por ejemplo esto:


Ya sé que algunos seguirán pensando que detrás de mi nota hay segundas intenciones. Desgraciadamente, vivimos en un país donde es casi imposible el debate de ideas o datos concretos, afectos como somos a descalificar al supuesto "rival" o a "saltar"ante cualquier crítica antes de ver realmente qué dice el otro y contestarle con argumentos serios. Pero no todos somos fanáticos, muchachos. Y aunque les sea imposible creerlo, repito, el "otro" puede ser capaz también de escribir esto y esto. Una lástima que no lo entiendan.

mayo 05, 2009

Tigre, bien de provincia



Un dato muy curioso es el que presenta la lista de máximos goleadores de Tigre en torneos regulares de Primera de la era profesional. De los 15 primeros, NINGUNO nació en Capital o el Gran Buenos Aires. Son 14 provincianos y un extranjero, según el siguiente detalle:

MARVEZZI, JUAN ANDRÉS (Tucumán), 101 goles

TRONCOSO, ANÍBAL (Bahía Blanca – Prov. de Bs. As.), 73

RÍOS, EIBAR (Santiago del Estero), 53

SANDOVAL, RAIMUNDO (Santiago del Estero), 40

CESÁREO, LUIS (Zárate – Prov. de Bs. As.), 37

DE BOURGOING, HÉCTOR (Misiones), 29

BENAVÍDEZ, JULIO (Córdoba), 25

GONZÁLEZ, CÁNDIDO (Mar del Plata – Prov. de Bs. As.), 24

SCLIAR, ISAAC (Rosario – Santa Fe), 23

GÓMEZ, ANTONIO (Uruguay), 20

GIORGETTI, PASCUAL (Mar del Plata – Prov. de Bs. As.), 20

FERREYRA, BERNABÉ (Rufino – Santa Fe), 19

AGUILAR, EUGENIO (Misiones), 18

PORCEL DE PERALTA, JULIO (Córdoba), 18

MOREL, MARTÍN (Rosario – Santa Fe), 18

Cabe destacar que todos estos jugadores no sólo nacieron en las provincias indicadas, sino que además se iniciaron futbolísticamente en clubes de allí. Así que no quedan dudas: al menos en materia de goles, Tigre siempre fue en Primera un equipo bien de provincia.

marzo 27, 2009

Máximas periodísticas

  • Pensar qué quiero decir, qué ideas quiero transmitir, y elegir una (la que mejor explique o resuma a nuestro entender lo que querramos contar, que también debería estar reflejada en el título) como eje central del relato. Antes de escribir, ver cómo podemos relacionar esa idea con las otras que tenemos en mente y los datos con que contemos para nuestro trabajo, haciendo un mapa conceptual en el que esas ideas y datos aparezcan bien resumidos y vinculados con flechas del mismo modo en que lo estarán en el texto. Con el tiempo, esto podremos hacerlo en nuestras cabezas, pero al principio es fundamental que lo “bajemos” a un papel para guiarnos y no perdernos en medio del relato.

  • Evitar frases que "suenan lindo" pero que no dicen nada o terminan resultando verdades de Perogrullo. De usar alguna, hacerlo en un contexto que realmente lo justifique para no confundir ni ser ambiguos. Ejemplos: “Basile intenta despegarse de la incertidumbre que lo rodea” o “los técnicos no tienen margen de error”.

  • No usar nunca la primera persona (pienso, creo, debemos, me parece, etc.).

  • Evitar comienzos “tipo cable” o demasiado informativos. Sorprender de entrada al lector, desacomodarlo con alguna frase inesperada y corta que lo sacuda y sirva para dejar rápidamente expresada la idea central. Pensar nuestro trabajo como una producción literaria, lo que no implica usar un vocabulario “difícil” sino contar historias antes que simplemente informar.

  • Tener en cuenta que el lenguaje periodístico es coloquial; es decir, relativo al habla cotidiana, por lo que no debemos usar palabras ni expresiones que no surjan naturalmente en un diálogo normal entre dos personas. Por ejemplo, “por lo cual no fue citada la misma”.

  • Evitar redundancias (palabras o expresiones que se repiten o verbos usados repetidamente en sus distintas conjugaciones).

  • No usar el gerundio (ando, endo) para agregar información, sino sólo como circunstancial de modo. Por ejemplo, decir “el acusado se presentó ante el Juzgado, retirándose a las 19” está mal, porque no explica cómo se presentó ante el Juzgado. En cambio “se presentó ante el Juzgado, vistiendo una camisa negra” está bien.

  • Tener en cuenta que un comentario no es una crónica, un cable ni una columna de opinión. En la crónica se cuentan hechos en orden cronológico; en el comentario no hace falta respetar esa cronología. En el cable -o “noticia”- básicamente se informa respondiendo a las seis preguntas básicas (qué, quién, cuándo, cómo, dónde, por qué); en el comentario se opina y se informa; en la columna de opinión sólo es necesario opinar.

  • Evitar oraciones largas y párrafos largos. Respetar siempre la fórmula “sujeto-predicado”, sin meter muchas palabras o conceptos en el medio para no "perderse" ni confundir al lector.

  • No repetir conceptos salvo que sea estríctamente necesario. Si lo hacemos porque queremos dejar bien en claro alguno, hacerlo sin decir lo mismo como novedad, sino dando por entendido que el lector ya lo sabe o agregándole algo.

  • Economizar lo máximo posible en frases y palabras. Si algo puede ser dicho en tres palabras, no decirlo en cuatro ni en cinco.

  • Los números hasta el diez van en letras; del 11 para adelante, en números.

  • NUNCA va coma entre sujeto y predicado. Por ejemplo, está mal decir “Racing, busca técnico”, salvo por supuesto que agreguemos algún circunstancial en el medio como “Racing, en crisis, busca técnico”. Sí podemos usar la coma reemplazando al verbo "es", como por ejemplo en “Ginóbili, un gran basquetbolista” (el sujeto sería “Ginóbili”, y el predicado querría decir “es un gran basquetbolista”).

diciembre 19, 2008

Mi hijo


DSC00666, originalmente cargada por ebekerman.

El viernes 5 de diciembre a las 00:00:01 (así quedó registrado) fui papá de un hermoso nene llamado Santiago. Comparto mi alegría con esta foto que le saqué en el cuarto donde pasó sus primeras horas.

julio 27, 2008

Nuevo grupo en Facebook: ¡Sumáte!

Para que todos los amantes de la historia del fútbol tengan su punto de reunión en Facebook, acabo de crear el grupo "Historia y Estadísticas del Fútbol". Podés entrar y sumarte cliqueando aquí. Y no esperes que otro postee: cualquier inquietud que tengas, planteála. Seguro alguien te ayudará a que puedas saber aquello que no sabés o a que consigas esa info, foto, libro, revista o póster que querés conseguir, del mismo modo en que vos podrás ayudar eventualmente a otros miembros del Grupo.



Tené en cuenta que es mucho lo que podemos hacer en relación a este tema a partir de valores como la solidaridad, la humildad, la cooperación mutua y la amistad con gente de cualquier lugar del mundo donde alguien esté interesado en conocer la historia del fútbol, de una institución o de un futbolista.

Por propia experiencia, puedo asegurarte que esa colaboración mutua que podemos entablar es, incluso, imprescindible en muchos casos para que nuestros proyectos o intereses puedan llegar a buen puerto, o al menos puede representar una gran ayuda para que sigamos adelante con nuestras búsquedas e investigaciones del modo más rápido, eficiente y gratificante posible.

Así que ya sabés: si tenés un video o una foto para subir o comentar, querés conseguir algún dato o imagen en relación a la trayectoria de un jugador o la historia de un club, buscás libros, revistas o fascículos sobre el tema o simplemente querés charlar de algún equipo o futbolista del pasado, no lo dudes: ÉSTE ES TU LUGAR. Sumáte y posteá lo que quieras: la invitación ya está hecha.

marzo 04, 2008

La "oficialidad" en el fútbol

La polémica desatada por los goles que Martín Palermo y Francisco Varallo convirtieron para Boca puso sobre el tapete un tema sobre el que existe gran ignorancia en general no sólo entre el público de fútbol, sino también, como quedó claro en varios artículos publicados al respecto, de parte de los propios periodistas que escriben sobre este deporte: qué torneos deben considerarse “oficiales” y cuáles no.

Gimnasia y Esgrima La Plata de 1929. Ganó un torneo oficial no regular de Primera, llamado “Copa Estímulo”. Como ese año el certamen tradicional no se jugó por falta de tiempo, se lo considera entre los campeones de la competencia regular.
La respuesta, como casi siempre ocurre en cuestiones futbolísticas, es mucho más simple y clara que lo que parece. Pero, para que no queden dudas al respecto, es conveniente antes ver qué dice la Real Academia Española sobre el significado de la palabra “oficial”, por supuesto descartando aquellas acepciones que no consideren a ese término como adjetivo:

1. Que es de oficio, o sea que tiene autenticidad y emana de la autoridad derivada del Estado, y no particular o privado. Documento, noticia oficial
2. Dicho de una institución, de un edificio, de un centro de enseñanza, etc.: Que se sufragan con fondos públicos y están bajo la dependencia del Estado o de las entidades territoriales.
3. Dicho de un alumno: Inscrito en un centro oficial, y que asiste a las clases.
4. En estilo cortesano, oficioso, hacendoso, cuidadoso.

Primera sorpresa para muchos: a la hora de hablar de torneos organizados por la AFA o sus antecesoras, la palabra “oficial” sólo debería usarse así, entre comillas, o en sentido figurado, dado que no emanan de ninguna autoridad derivada del Estado ni de una institución que se sufrague con fondos públicos o esté -al menos normalmente, ya que de algún modo sí lo estuvo durante las intervenciones que sufrió- bajo la dependencia de las autoridades territoriales.

Segunda sorpresa (también para muchos): "oficial" no es sinónimo de "importante" ni de "tradicional", como algunos creen o quieren hacer creer diciendo que sólo debe considerarse "oficiales" a aquellos certámenes con los que el público está más familiarizado, o bien a los que mantienen cierta continuidad en el tiempo.

Concretamente, y tal como lo entiende la mayoría de los investigadores y estadígrafos de este deporte a nivel mundial, el carácter de "oficial" de una competencia futbolística deviene del mismo, único y simple requisito que el de un documento, una institución o una información: el emanar de la autoridad pertinente, o bien recibir de ella el reconocimiento como tal.

En el caso del fútbol, entonces, será "oficial" todo certamen organizado o así reconocido por el ente encargado de controlar la actividad futbolística en el ámbito en que esa competencia se desarrolle. Es decir, por las distintas asociaciones y confederaciones afiliadas a la FIFA o bien directamente por la propia FIFA, según sea el torneo nacional, continental o mundial.

Para el caso de la Argentina, la cuestión entonces es -o debiera ser- muy simple: se puede llamar “oficial” a todo torneo que haya sido organizado o al menos reconocido como tal por la AFA o alguna de las asociaciones que la antecedieron y que la propia AFA reconoce como sus antecesoras.

En contraposición, serían “no oficiales” todos aquellos torneos organizados por simple acuerdo de los clubes que los protagonizaron o por terceros que no sean la AFA y los anteriores entes que rigieron al fútbol argentino. El más acabado ejemplo de este tipo de competencias son los tradicionales “torneos de verano”, que no organiza la AFA sino una empresa productora de eventos.

Así como esos certámenes veraniegos no deben ser considerados “oficiales”, sí tienen que serlo de acuerdo a la definición vertida muchos otros a los que habitualmente se niega tal calificación, o cuya “oficialidad” se pone en discusión por el hecho de haber sido torneos “especiales” o “menores”, de los que en algunos casos se jugó solamente una edición.

A esa categoría corresponden, entre muchos otros, la denominada “Copa Suecia”, jugada durante el Mundial ’58 pero cuya final Atlanta ganó recién en 1960, y aquellos certámenes en los que Varallo marcó los 14 goles que según algunos no deben computársele: la Copa Competencia, la Copa de Honor Beccar Varela y la Copa Adrián Escobar.

Todos esos torneos fueron organizadas por la AFA o sus antecesoras, por lo que más allá de su importancia (tema que da para una discusión aparte) no puede haber dudas: deben ser considerados “oficiales”.

Para saber si un torneo fue “oficial” o no, en definitiva, basta con comprobar su inclusión en la reseña de la actividad de cada año publicada en los boletines, las memorias y balances u otras comunicaciones de la asociación encargada de brindar la “oficialidad” del caso, fuentes que sin duda representan las mejores a chequear y las únicas inapelables a estos fines.

Por supuesto que una cosa es un torneo “oficial” para clubes de Primera organizado esporádicamente o como complemento extra de la programación habitual, y otra muy distinta “el” torneo de Primera tradicional o que una asociación organiza regularmente. Es por eso que, a fines de no extraer conclusiones equivocadas, resulta necesario brindar por separado las estadísticas referidas a uno y otro tipo de certámenes, por más que ambos sean “oficiales”.

No es correcto, por ejemplo, decir que Atlanta fue campeón del torneo “de Primera” por haber ganado la Copa Suecia. Sí lo es, en cambio, incluirlo entre los ganadores de torneos de Primera “no regulares”, que es como son y deben ser presentadas aquellas competencias “especiales” que se jugaron bajo la tutela de las asociaciones rectoras del fútbol argentino. Eso sí: todas, tanto esas como las “regulares”, deben ser consideradas “oficiales”.

En el caso de las estadísticas referidas a futbolistas, tampoco es atinado mezclar los registros correspondientes al campeonato “regular” de Primera con los de otros torneos. Sobre todo porque, al hacerse eso, corren con clara ventaja aquellos que tuvieron la suerte de jugar más copas o competencias “extracurriculares” que otros.

Así, al perder el principio básico de ecuanimidad que debe guiarla, ninguna estadística sirve para lo que realmente debe servir; vale decir, como “medio para” obtener conclusiones o comparaciones realmente válidas, y no como un fin en sí misma.

Claro que esa forma inconducente de "mezclar sandías con melones" es aún más injusta y mentirosa cuando, por intereses, interpretaciones erróneas o falta de conocimiento del tema, se la aplica en forma despareja. O sea, cuando a algunos se les computan “sandías y melones” y a otros solamente una de las dos “frutas”, pese a que tienen de ambas en el “carrito”.

En definitiva, si “porque son oficiales” a Palermo se le toman en cuenta también los goles que convirtió para Boca por copas internacionales como la Libertadores, y no sólo los que hizo en el campeonato de Primera División de la AFA, a Varallo deben computársele los que hizo en los torneos “no regulares” de Primera en los que participó. Porque “oficiales” son todos.

diciembre 05, 2007

La injusticia de una estadística

La imagen ya es un clásico en la Bombonera. Ante cada gol que convierte Martín Palermo, el ex tesorero y actual responsable del marketing de Boca, Orlando Salvestrini, tacha con un fibrón un número más en una bandera colgada en su palco VIP con el muy "americano" título de “Palermo Countdown” (“La Cuenta Regresiva de Palermo”), en un supuesto intento por reflejar la cantidad de tantos que supuestamente le faltan al “Loco” para alcanzar como máximo goleador de la historia del club a Francisco Varallo.

Ahora bien: ¿está realmente Palermo a cuatro goles de Varallo como esa bandera pretende hacer creer? La respuesta es tan simple como contundente: no. Y, por supuesto, tiene una explicación clara.

No es casual, efectivamente, que el hombre del fibrón sea un especialista en mercadotecnia, a cargo tanto de la empresa creada por la administración Macri para explotar y controlar el merchandising del club (Boca Crece SA) como de las acciones de marketing social que Boca ejerce a través de su Departamento de Socios.

Y es que tales “funciones” de Salvestrini están muy relacionadas con lo que representa una “campaña” que, lejos de pretender reflejar fielmente un hecho histórico, no intenta más que promover la figura del actual “nueve” boquense como una pura, lisa y llana estrategia de marketing.

La verdad, efectivamente, es muy distinta a la que pretende hacer creer Salvestrini: Palermo no está a cuatro goles de Varallo, sino a 18. Pero, para colmo, aún alcanzando al gran “Cañoncito” de los años ’30 no será el máximo goleador histórico de la institución, récord que está en manos de Roberto “Cabecita de Oro” Cherro con 221 tantos convertidos entre 1926 y 1938.

Segundo ya sí aparece en ese ordenamiento Varallo, quien acumula 194 goles marcados entre 1931 y 1939. Y tercero tampoco viene Palermo sino Domingo Tarasconi, quien marcó oficialmente un tanto menos que “Cañoncito” (193) entre 1922 y 1931.

Ocurre que, contra lo que creen o pretenden hacer creer algunos por pereza investigativa, afán promocional o simple desconocimiento, la historia de las competencias del fútbol argentino de carácter “oficial” -y que por ende deben ser tenidas en cualquier estadística que se precie de ser completa- no arranca en 1931 con el inicio de la era profesional, sino mucho antes. Más precisamente, a comienzos de la última década del Siglo XIX, con el inicio de los campeonatos amateurs organizados por las primeras asociaciones que antecedieron a la actual AFA.

Decir lo contrario sería tan erróneo como afirmar que la historia del país comienza con la Asamblea Constituyente de 1853, por citar una fecha histórica cualquiera que, como mucho, marcaría la culminación de un proceso y el comienzo de otro dentro de uno bastante mayor iniciado por supuesto anteriormente.

Por eso, en caso de tener solamente en cuenta la era profesional, toda estadística debe estar acompañada de la aclaración correspondiente ya sea en su título, su enunciado o un texto aparte, y no pretender reflejar “la historia” en general de un club o del fútbol argentino.

Ahora bien, en el supuesto caso de que lo que se buscara determinar fuera el máximo artillero de Boca EN LA ERA PROFESIONAL, como por ende debería aclararse siempre en el caso de Palermo/Varallo si no se menciona a Cherro y Tarasconi, igualmente el actual delantero “xeneize” no estaría a los seis goles que se dice le faltan para alcanzar a Varallo como máximo anotador del club en ese período, sino, como ya quedó dicho, a 20. Al menos, si lo que se pretende tomar en cuenta es, como se dice, los goles convertidos por uno y otro en certámenes “oficiales”.

La explicación es que así como en ese caso a Palermo no se le asignan solamente los 144 goles que marcó en certámenes de Primera División de la AFA con la casaca boquense, sino también los 30 que hizo en torneos internacionales como las copas Libertadores, Intercontinental y Sudamericana, a los 180 que Varallo marcó para Boca en certámenes regulares de Primera -y que por ende le computa Salvestrini- debieran sumársele los 14 que convirtió con la "auriazul" en otros torneos domésticos como la Copa Competencia, la Copa de Honor Beccar Varela y la Copa Adrián Escobar, también oficiales por cuanto fueron organizadas y validados por las asociaciones nacionales existentes en ese momento en la Argentina.

Vale decir que, con tal de promover la figura del actual goleador boquense, se mide con dos varas o criterios diferentes lo hecho por él y por el también platense “Cañoncito”, lo que sin dudas representa una gran injusticia y algo inadmisible en cualquier trabajo estadístico. Máxime, cuando en la época de Varallo no existían las múltiples competencias internacionales de estos tiempos, que permiten a un futbolista jugar muchos más partidos oficiales que los que jugaban los de la década del ’30.

Por esa misma razón, incluso, lo más justo en este caso sería evitar tener en cuenta otros encuentros además de los correspondientes a torneos regulares de Primera División de la AFA o sus antecesoras, método que aseguraría una medición mucho más justa ya que la cantidad de veces que uno y otro jugaron anualmente por ese tipo de campeonatos no es muy diferente ni favorecería de entrada a alguno de los dos. Cabe recordar que en ese caso Palermo acumularía 144 tantos en total con la camiseta "xeneize", en tanto que Varallo mantendría los 180 que todos le asignan.

De contemplarse también lo hecho en otros torneos “oficiales”, eso sí, lo mínimo que puede pedirse es que se tenga en cuenta efectivamente a TODOS los partidos de ese tipo jugados por Palermo y Varallo además de los correspondientes al certámen doméstico tradicional, y no sólo los que disputó el actual goleador boquense como lo hace Salvestrini.

Para ser seria, precisa y justa, en definitiva, toda estadística debe ser hecha con criterio. Y eso implica no sólo tener bien claro el parámetro elegido, enunciarlo correctamente y ser coherente con esa elección, sino también partir de condiciones equitativas que permitan hacer las comparaciones del caso con justicia, sin apasionamientos y teniendo en cuenta que lo importante nunca es ni debe ser la estadística en sí, sino lo que esa estadística debe reflejar más allá de gustos o conveniencias ocasionales.

junio 21, 2007

Taller de investigación histórica

Un nuevo modo de hacer periodismo deportivo está naciendo. Conjuga la pasión por el fútbol, su pasado y sus estadísticas con el método de la investigación histórica, un fuerte revisionismo crítico y el uso de revolucionarias herramientas documentales, que permiten profundizar de manera inédita en cuestiones nunca antes abordadas con tanto rigor o detalle.

En el marco de esta nueva tendencia mundial, nació en 2004 el primer Taller de Investigación Histórica y Estadística sobre Fútbol, ideado y coordinado por el autor de este blog a fines de constituir una plataforma de excelencia para la búsqueda de material e información sobre el tema y el desarrollo de trabajos al respecto, ya sean periodísticos o simplemente estadísticos.

Se trata de una iniciativa dirigida no sólo a periodistas, estudiantes de periodismo o investigadores, sino también a la cada vez mayor cantidad de aficionados a la recolección de datos, publicaciones, fotos u otros testimonios en relación a la historia del fútbol o de un club
determinado.

Más allá de brindar un mayor conocimiento acerca de qué se puede consultar o conseguir respecto de cada tema y de las formas de llegar a ello, poniendo en contacto al participante con fuentes a las que en muchos casos no es fácil acceder, el Taller contribuye a avanzar en el campo en cuestión fomentando el uso de nuevas técnicas para un aprovechamiento integral y un correcto ordenamiento de aquello que se consiga.

A lo largo de cuatro meses, los participantes realizan efectivamente no sólo un gran acopio de información y material, sino que, en base a una división del proceso de trabajo en etapas y a los menúes y consignas dispuestos por el coordinador para cada una, logran incorporar una metodología tan innovadora como útil a estos fines.

Así, el investigador podrá abordar de la manera más completa, rigurosa y menos traumática cualquier trabajo de este tipo, partiendo siempre de donde realmente corresponde, chequeando todas las fuentes que realmente puedan o deban consultarse y organizando lo obtenido del modo más conveniente para producir trabajos verdaderamente confiables, profundos, originales y atractivos.

La idea, en definitiva, es revolucionar la forma de hacer investigaciones en relación con la historia del fútbol, cuestionando todo lo establecido -en muchos casos erróneamente- por relatos parciales, demasiado superficiales o fundados sólo en el saber popular, pero intentando asimismo rescatar y reflejar las dimensiones humanas, sociales, culturales, políticas y económicas de cualquier hecho o fenómeno futbolístico.

Para mayores informes, escribir a ebekerman@hotmail.com.

mayo 30, 2007

¿Qué quiere decir "FIFA"?

Contra lo que la mayoría de la gente piensa y muchos "periodistas especializados" dicen, la sigla "FIFA" no significa "Federación Internacional de Fútbol Asociado" sino "Federación Internacional de Football Association", lo que es de algún modo un homenaje al nombre primigenio de este deporte.

Efectivamente, en un comienzo el fútbol era conocido no como "fútbol" a secas sino como "Football Association", nombre que devenía del de la primera asociación que rigió este deporte en el mundo: la Football Association (FA) británica, creada en 1863.

Al denominar así a esta disciplina, lo que se conseguía era justamente aclarar que se trataba del "football" que pregonaba la FA, es decir de aquel en el que sólo estaba permitido el uso de los pies, y no de aquel "football" a secas que ya se jugaba anteriormente en el Reino Unido como una disciplina que, al no tener prácticamente reglas, muchos practicaban también con las manos.

Del tronco de ese fútbol primitivo o "prehistórico" surgieron casi simultáneamente dos ramas formales que alcanzaron difusión y terminaron de definirse con el tiempo: por un lado, la del "Football Association"o fútbol jugado sólo con los pies, que proponían los institutos educativos que se agruparon en la FA británica; por otro, la del "Football Rugby", o jugado bajo el criterio adoptado por la Universidad de Rugby, que por supuesto propiciaba el uso de las manos.

Fue por eso que, al fundarse la FIFA en 1904 en Francia, se decidió ponerle como nombre "Federation Internationalle de Football Association", con lo que se aclaró que iba a ser un ente encargado de regir internacionalmente no cualquier tipo de "football", sino precisamente aquel promovido por la FA británica o que sólo podía jugarse con los pies.

Con el tiempo, por supuesto, esa distinción quedó desvirtuada, por cuanto el fútbol comenzó a ser conocido simplemente como "fútbol" y no como"football association". Pero como la propia FIFA decidió dejar en su nombre la denominación del deporte en su forma original, no es correcto que unilateralmente decidamos ir contra eso y atribuirle a la sigla un significado diferente, traduciéndola de un modo totalmente antojadizo y ajeno al real sentido que tiene.

Para respetar ese significado, justamente, una correcta traducción "completa" de la sigla FIFA podría ser "Federación Internacional de Fútbol Asociación", ya que en un comienzo a este deporte también se lo llamó así (Fútbol Asociación) en América Latina.

También se podría decir a secas "Federación Internacional de Fútbol", ya que con eso estaríamos cumpliendo con el objetivo que tienen las dos últimas palabras que componen el nombre del organismo, que no es otro que reflejar el nombre del deporte regulado internacionalmente por la FIFA.

A mi entender, igualmente, lo más correcto sería traducir la sigla de la manera en que lo hice al principio, es decir como"Federación Internacional de Football Association", ya que la propia FIFA de algún modo dispuso que así se lo haga al mantener la denominación original del deporte en su nombre.

Lo que está claro, en definitiva, es que DE NINGÚN MODO ES CORRECTO llamar a la FIFA "Federación Internacional de Fútbol ASOCIADO", un error lamentablemente muy difundido por muchos periodistas que se jactan de serios y de saber mucho sobre el tema pero que en realidad no saben tanto ni son tan serios.

De hecho, si se ponen a pensar verán que lo de"Asociado" es sólo un intento de darle algún significado a esa última "A" de la sigla por ignorar realmente para qué está, ya que no agrega ni quita nada a la expresión "Federación Internacional de Fútbol" sino que solamente la torna confusa, haciendo una "aclaración" totalmente insulsa y carente de significado real. ¿O acaso conocen algún lugar donde se juegue fútbol "disociado"?